domingo, 29 de septiembre de 2024

NADA MUERE DEL TODO





Para Clara Inés con todo el cariño..

¡Nada muere del todo mientras tú lo recuerdes!

Mientras cierras los ojos.
Si las luces se apagan.
Cuando se hace la noche,
el silencio y la calma.

Queda luz en lo oscuro,
queda luz en el alma.
Es la luz del amor,
la ternura y la calma.

Somos polvo de estrellas,
que en el cosmos cabalga.
Soledad de caminos,
misteriosos del alma.

Somos, átomos de luz,
que atrevidos se abrazan
¡Para ser!
Unos ojos que miran.
Una cola que baila.

Para ser Edusita.
Para ser una flor.
Un sueño de amor.
El júbilo de un alma.

Nada muere del todo,
Mientras tú lo recuerdes.
Somos polvo de estrellas,
somos, luces en el alma.

Antonio Villegas  Martín 

domingo, 12 de mayo de 2024

UN RECUERDO BONITO


¡ Cada día es sorprendente! 

 Amanece  y la hoja en blanco, la contemplo con el ansia de llenarla de encanto.

Horas que hagan de mi historia, como la historia de tantos, con la ansiedad cotidiana y el pensamiento inquieto, busco en mi memoria el rincón mágico por ser discreto, para vivir unas horas bajo el cielo azul inmenso. 

Imagino, recorro, lugares que siguen estando vivos, recuerdo las emociones que pude  haber obtenido, otra mañana tan lejos en un codo del camino; La sensación de grandeza, la plenitud que he sentido. 

Una manta sobre el suelo, sobre la manta los niños, y a los borde él con migo, "almorzando algo sencillo" ¡Que fácil era  la vida con voluntad y cariño!

 Si busco para ser justa felicidad en cachitos, siempre aparece la imagen de momentos muy sencillos, donde la paz y la tierra nos brindaban lo preciso, y nuestro amor compartido nos hizo sentir unidos.

¡Conozco una razón para amar lo que he vivido! Busco en mi álbum del recuerdo la esperanza el optimismo, ¡ La infancia de mis hijos! y el campo, la tierra, los ríos, siempre aparecen guardianes en la historia que he vivido.


Ángeles Martín Millán

20/03/24


  

miércoles, 10 de abril de 2024

CANCIÓN DE PRIMAVERA

Canta Paquita Regalón


Era primeros de abril,

radiante estaba Sevilla,

mimaba el Guadalquivir,

sus naranjos su campiña.


Y era tan clara la luna,

en la noche de Sevilla,

que el amor hacia versos,

engarzando nubecillas.


Los chopos de la alameda,

cuajados de ruiseñores,

competían con sus trinos,

entre saetas y tambores.


¡Yo tenia diecinueve!

y era un soldado artillero,

que rendía su fusil,

al paso del nazareno.


Y tú miraste hacia mí,

con tu cara de chiquilla,

y aunque parecieras niña,

llevabas puesta mantilla.


La procesión se detuvo,

y cantaste una saeta,

desde tus ojos rodaron,

dos perlas, lagrimas sueltas.


Yo solo veía tus ojos,

a la luz de aquella vela,

cuando un cofrade gritó,

¡vamos, al cielo con ella!


¡Ahora es primeros de abril!

Y también la luna brilla.


Pero solo mi corazón sabe.

que es por la luz de tus ojos

que estoy pensando en Sevilla.


Antonio Villegas Martín



sábado, 9 de marzo de 2024

¿DE QUÉ SE RÍE?

      Recita Luis Arranz Boal


El poeta observa la foto de un ministro en un periódico de Uruguay. Está exultante y se ríe y es esta risa la que le hace sentir al poeta que la persona que muestra el periódico no es nadie especial, que es un hombre cualquiera. Cuanto más mira la foto, más piensa en lo que le hace sentir el ver esa foto. Los muchos problemas de su país.


En una exacta

foto del diario,

¡Señor ministro

del imposible…!

vi en pleno gozo,

y en plena euforia,

y en plena risa,

su rostro simple.

¡Seré curioso,

señor Ministro!

¿De qué se ríe?

¿De qué se ríe?


De su ventana,

se ve la playa…

¡Pero se ignoran

los cantegriles!

¡Tienen sus hijos

ojos de mando,

pero otros tienen

mirada triste!

¡Aquí, en la calle,

suceden cosas

que, ni siquiera

pueden decirse!


¡Los estudiantes

y los obreros

ponen los puntos

sobre las íes!

¡Por eso digo,

Señor ministro!

¿De qué se ríe?

¿De qué se ríe?


Usté conoce

-mejor que nadie-

la ley amarga

de estos países.

Ustedes… ¡duros

con nuestra gente!

¿Por qué con otros

son tan serviles?

¡Cómo traicionan

el patrimonio,

mientras el gringo

nos cobra el triple!

¡Cómo traicionan

usté y los otros!

¡los adulones!

¡y los seniles!


Por eso digo,

¡Señor Ministro!

¿De qué se ríe?

¿De qué se ríe?


Aquí, en la calle,

sus guardias matan.

Y los que mueren

son gente humilde.

Y los que quedan

-llorando rabia-

seguro piensan

en el desquite.

Allá en la celda,

sus hombres hacen

sufrir al hombre.

Y eso no sirve.

Después de todo,

¡Usté es el palo

mayor, de un barco,

que se va a pique!

¡Seré curioso,

señor ministro!

¿De qué se ríe?

¿De qué se ríe?

(M. Benedetti)