Me inclino –ondeando mi capa-
y me quito la chistera,
ante quien me atrae por guapa,
me embruja, por hechicera
y, con su encanto, me atrapa.
¡Mi corazón fue hacia ti!
Me irradiaste ese fulgor
que se proyectó hacia mí
y, en mi sangre, arden fervor,
vehemencia y frenesí.
Un huracán -sin barreras-
me obligó a seguir tu estela.
De este nudo, me liberas
si tu magia me camela
y, mis caricias, esperas.
¡Quiero estar entre tus brazos!
¡Tus latidos, escuchar!
Navegar por tus regazos
y, amante, fantasear
que me prendes con tus lazos.
Un paraíso de flores,
transitar juntos, te ofrezco,
cantando versos, loores…
¡Desconcertado, amanezco,
soñando con tus amores!
Me hipnotizó tu hermosura;
me cegó tu poderío;
me perdí por tu apostura…
¡Implacable desafío,
que me lleva a la locura!
¡Te exhorto, a que te sinceres!
Mi cariño es… ¡sin murallas!
Haré… ¡Lo que me pidieres!
Iré… ¡Hasta donde tú vayas!
¡Seré esclavo… si prefieres!
Velaré tu señorío
y… ¡Tu fulgor será el mío!
¿Por qué, tus designios callas,
musa de tantos poderes?
Luis Arranz Boal