En estos tiempos que corren, sin lluvia con sequera.
Un rosa muy claro baja, desde el cielo a la pradera.
Donde un pajarillo trina, y una flor se despereza.
¡Están esperando al sol, el astro al que veneran.
Abre sus pétalos rojos, mis sueños también desplegan.
Más hay una pena que empaña, esta sencilla belleza.
En la fuente cantarina, hoy no ríe la primavera.
Ni hay gotas de rocío, donde la luz se despeina.
Estoy viendo como brota, un día de primavera.
En mi pecho una daga, de angustia, tristeza, pena.
En la fuente ya no canta, su canción la primavera.
Ya no hay lagrimas del día que brillen sobre la hierva.
Allí donde cantaba el agua, he de plantar una higuera.
La regare con mi llanto, lagrimas de primavera.
Para que sueñen sus frutos, noches de lunas serenas.
Ella nos mostrara el camino, que hasta la vida nos lleva.
Antonio Villegas Martin
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