lunes, 29 de enero de 2024

ROMANCE SONÁMBULO

 

Recita Antonio Villegas

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.


Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser, con
las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna por
donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde cama, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca

martes, 23 de enero de 2024

UNA DÉCIMA PARA EDUSITA

Recita Rafa Calero


Por la arena de la playa

Edusita corretea,

mientras su dueña la ojea,

feliz desde su atalaya.

Su ropa de abrigo maya

la protege contra el fio

mas parece un desafío

corretear por la  arena,

pero Edusita se entrena

saltando con mucho brío.

Rafa Calero

21/01/ 24

EDUSITA

Recita Paquita Regalón
 

lunes, 22 de enero de 2024

MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO

Recita Aleix Diz Ardid

Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.

Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.


Antonio Torres Heredia,
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
Mis cuatro primos Heredias
hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
¡Ay Antoñito el Camborio
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García,
llama a la Guardia Civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.


Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado,
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.

sábado, 20 de enero de 2024

LA CASADA INFIEL, "ESCRIBE SU RELATO"

   Recita Paquita Regalón y Luis Arranz

Cita:
“Y, de amanecida, tú y yo nos vamos,
porque… así es la vida, del enamorado”,
(Iván Villazón)

Era de noche... Verano...
¡Discutí con mi pareja!
En una plazuela vieja,
me crucé con un gitano.

Bien plantado, bien vestido,
con su pelo engominado…
Yo… le miré de reojo.
Él… se me quedó mirando.

Me paré –por curioseo-
camelada por un guiño.
Me miró profundamente
y, con ternura, me dijo:

“Payica, hermosa, por ti
las estrellas contaría
y, en un caballo de nácar,
al cielo te llevaría.

Eres la más linda diosa
que, mis ojos nunca vieron.
Quisiera ser el guardián
de tus pasiones y anhelos.

Vente conmigo a mi mundo
que es íntimo, como un sueño;
blanco, como el azahar;
misterioso, cual secreto…

Allí… sabrás qué es amor…
Amor… ¡Del caro! ¡Del bueno!
¡El que te quema en el alma!
¡El que se goza en el cuerpo!”

Palabras se me clavaron,
mermando mi voluntad.
Me dejé llevar por ellas…
¡No quise dar marcha atrás!

La voz grave y, ese garbo,
que faja a la etnia calé,
me sedujeron al punto.
Yo… ¡rendida me mostré!

Abrazados, mutuamente,
el corazón me latía
tan rápido que, pensé
que del pecho se salía.

Bajamos por un sendero,
apartando matorrales.
Nos llegamos hasta el río,
cruzando los arenales.

Sus fuertes brazos me asían.
Dulcemente, nos tendimos
sobre el limo de la orilla
¡Él me “encendió” con sus mimos!

¡Le desabroché sus ropas…!
¡Hizo lo propio conmigo!
Abrazos, besos, lujuria…
¡La Luna, único testigo!

¡No hicieron falta palabras!
¡Nuestros cuerpos palpitaban!
Ardientes de amor, mis labios
en los suyos se estrellaban.

¡Deleite de cuerpos nudos!
Amor, sexo desatado,
regalándonos placer
hasta desmayar… ¡Saciados!

Una aventura dichosa
-coreada por mil grillos-
quedó grabada, en el aire,
con el arrullo del río.

No supe nunca su nombre.
Él… tampoco supo el mío.
Intercambiamos pañuelos…
¡Sólo el placer nos ha unido!

Me cubrió con su chaqueta,
por guarecerme del frío.
Cansados… y adormecidos…
¡Nos alejamos del río!

Luis Arranz Boal

miércoles, 17 de enero de 2024

ME INCLINO ANTE TI

    Recita Luis Arranz Boal
 

Me inclino –ondeando mi capa-
y me quito la chistera,
ante quien me atrae por guapa,
me embruja, por hechicera
y, con su encanto, me atrapa.
¡Mi corazón fue hacia ti!
Me irradiaste ese fulgor
que se proyectó hacia mí
y, en mi sangre, arden fervor,
vehemencia y frenesí.
Un huracán -sin barreras-
me obligó a seguir tu estela.
De este nudo, me liberas
si tu magia me camela
y, mis caricias, esperas.
¡Quiero estar entre tus brazos!
¡Tus latidos, escuchar!
Navegar por tus regazos
y, amante, fantasear
que me prendes con tus lazos.
Un paraíso de flores,
transitar juntos, te ofrezco,
cantando versos, loores…
¡Desconcertado, amanezco,
soñando con tus amores!
Me hipnotizó tu hermosura;
me cegó tu poderío;
me perdí por tu apostura…
¡Implacable desafío,
que me lleva a la locura!
¡Te exhorto, a que te sinceres!
Mi cariño es… ¡sin murallas!
Haré… ¡Lo que me pidieres!
Iré… ¡Hasta donde tú vayas!
¡Seré esclavo… si prefieres!
Velaré tu señorío
y… ¡Tu fulgor será el mío!
¿Por qué, tus designios callas,
musa de tantos poderes?

Luis Arranz Boal