sábado, 24 de junio de 2023

RIMA XXIX DE BÉCQUER


Recita Luis Arranz

 
Este poema supone un interesante caso de intertextualidad según el cual el protagonista de esta Rima besa a su amada, temblorosa, como Paolo besa a Francesca en la obra de Dante Alighieri, “La Divina Comedia”, los cuales, a su vez
, mientras se besan, leen el pasaje de Lancelot du Lac en el que este besa a su amada Ginebra. Bécquer hace gala de su habilidad en la escritura, de tal manera que, la experiencia del verso citado, se repite a través de los siglos y de los libros. El beso permanece -como elemento lírico- a lo largo del tiempo.

“La boca me bacció tutto tremante”.
 [Dante… Divina Comedia]

Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla, tocaban
sus rizos negros;
no veíamos letras
ninguno, creo;
mas guardábamos ambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aún entonces
pude saberlo.
Solo sé que no se oía
más que el aliento
que, apresurado, escapaba
del labio seco.

*
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron…
¡y sonó un beso!

*
Creación de Dante era el libro;
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos,
yo dije trémulo:
¿Comprendes ya, que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió, encendida:
¡Ya lo comprendo!
 
G. A. BÉCQUER

Algunos comentaristas opinan que, 
con la expresión “cabe en un verso”,
 Bécquer quería dar a entender: “Cabe en un beso”.


2 comentarios:

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