Leía con la avidez
del que encuentra en cada verso
el fulgor del universo,
con la misma placidez
del que vuelve a su niñez
y puede tocar el cielo
degustando el caramelo
de ese mundo de emociones,
de vivencias e ilusiones...
¡Caricias de terciopelo!
Que sólo la poesía
que escribe un alma sensible
tiene el don de hacer posible.
no agradecer la valía
de recrear la inocencia,
el grato sabor a miel
de la entrañable experiencia,
en la pura y noble esencia
que se vierte en el papel.
Gracias a todos los poetas,
en especial a los que en este tiempo
cargado de desavenencias y tensiones
renuevan esperanzas e ilusiones.