lunes, 26 de febrero de 2024

LA MUJER CAÍDA

Recita  Luis Arranz Boal


¡Nunca insultéis a la mujer caída!

Nadie sabe qué peso la agobió,

ni cuántas luchas soportó en la vida,

¡hasta que al fin cayó!

¿Quién no ha visto mujeres sin aliento

asirse con afán a la virtud,

y resistir del vicio el duro viento

con serena actitud?

Gota de agua pendiente de una rama

que el viento agita y hace estremecer;

¡perla que el cáliz de la flor derrama,

y que es lodo al caer!

Pero aún puede la gota peregrina

su perdida pureza recobrar,

y resurgir del polvo, cristalina,

y ante la luz brillar.

Dejad amar a la mujer caída,

dejad al polvo su vital calor,

porque todo recobra nueva vida

con la luz y el amor.


Autor del poema: Víctor Hugo

miércoles, 14 de febrero de 2024

TRES DÉCIMAS PARA CAROLINA

    Rafael Calero Arribas

 

 En tres décimas quisiera 

escribir la partitura 

que delimite tu altura 

de una forma lisonjera.

Que en tu verbo se creyera, 

fue porque en aquel cuaderno

pusiste un eco moderno, 

para después deducir 

que nunca hay que confundir 

al verano como invierno. 


Tu poema es tan sincero,

que evoca todas las cosas,

con pinceladas golosas 

de todo lo verdadero. 

Yo ante todo, lo primero,

para que quede constancia,

destacaré la elegancia 

que conjugas con el arte,

a veces, sin recrearte, 

por tenerlo en abundancia.


Y sé que un libro has leído,  

cuyo nombre Evocación, 

tiene en su recitación,

compás y ritmo atrevido.

Yo ya de esto no me olvido;

así que a ti, Carolina,

te he subido a la colina 

del parnaso de las flores,

porque allí entre sus colores 

serás el hada madrina.


Rafael Calero Arribas.

LA ESPINELA EN LUZ DE LUNA

                Aleix Diz Ardid

I

Una espinela me manda

hacer la Loli y yo digo

que si voy y lo consigo,

puede hacerme propaganda.


Respondiendo a su demanda,

se destapa este poeta

que en un plis-plas te completa

la métrica que tú quieras.

Que aquí todos somos fieras

que riman con metralleta.


II

Loli Beltrán pretende 

que, en décima o espinela,

vayamos dando candela

cada uno a nuestro duende.


Vamos a ver si sorprende

el resultado obtenido

y sea lo conseguido

parecido a lo de Oyague

haciendo que se propague

ese metro tan lucido.


III

…que Don Vicente Espinel,

en el siglo dieciséis,

como creo que sabéis,

concibió cual forma fiel,

con la pluma y el papel,

de expresar en lengua hispana

aquello que venga en gana.

Él, que a la guitarra puso

el bordón que tanto uso

ha tenido en la jarana.


 Aleix Diz Ardid

lunes, 12 de febrero de 2024

DÉCIMA A VICENTE ESPINEL

Recita Luis Arranz Boal




Vicente Espinel lo dijo:
la Décima son diez versos…
Tres van rimados inversos 
y, en el cuarto, un punto fijo.
¡La recita el padre al hijo! 
Su carácter puntiagudo, 
deja al ingenuo desnudo.
Rompe la risa al bigardo
y, cualquier poeta o bardo,
troca al honrado en cornudo.


Luis Arranz Boal

DÉCIMA PARA ÁNGELES MARTÍN

   Recita Luis Arranz Boal


Voz metálica, fornida.

Recita versos y prosa.

Canta jotas, salerosa

y, en la poesía, embebida.

De sensatez, siempre henchida,

así es nuestra presidenta...

siempre orgullosa, contenta.

Ángeles Martín, tus versos

salen tan limpios, tan tersos,

que la métrica no cuenta


Luis Arranz Boal
 

DÉCIMA PARA LUIS AHMED

          Recita Luis  Arranz Boal

“Luz de Luna” da cobijo

a un tertuliano de pro

que, con su esfuerzo, ganó

en el grupo, un puesto “fijo”.

-“Luis Ahmed, me llamo”. Dijo.

¡Con qué cariño concibe

ese poema que escribe!

Su alma aguda de poeta,

nuestro lenguaje interpreta…

¡Tiernos aplausos recibe!

Luis Arranz Boal

lunes, 29 de enero de 2024

ROMANCE SONÁMBULO

 

Recita Antonio Villegas

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.


Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser, con
las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna por
donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde cama, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca